DIVISAS

PARA LA CONTROVERSIA


TEORÍA ECONÓMICA Y CRISIS MUNDIAL

No hay duda que desde que se comienza a estudiar la 'ciencia lúgubre', como algunos califican a las ciencias económicas, la teoría neoclásica, salvo contadas excepciones, es la corriente fundamental sobre la que se basan las facultades de economía del mundo. Sus fundamentos y supuestos básicos se pueden resumir en las famosas frases célebres: 'toda oferta crea su propia demanda', 'el ser humano es racional', laissez-faire (dejar hacer), 'la mano invisible del mercado', 'la inflación es un fenómeno puramente monetario', 'las expectativas racionales', 'la incertidumbre y la asimetría en la información'. Analicemos cada uno de estos supuestos y su papel en la crisis económica mundial. Si la demanda no puede pagar por la oferta, entonces no es cierto que toda oferta crea su propia demanda; conocida como la 'Ley de Say'. Este supuesto quedó completamente desvirtuado con la crisis hipotecaria en Estados Unidos, la demanda representada por las familias humildes que trataron de comprar vivienda y no pudieron pagarlas es un ejemplo contundente de esto; es decir, aunque para toda oferta existe una demanda, no siempre ésta puede pagar por aquella. El mundo se preocupa por la crisis financiera, pero no se preocupa por la crisis social que se generó debido a la pérdida de las viviendas de millones de familias humildes en E.U.; situación que se replica en muchos países en el mundo, incluida Colombia. Aquí, aunque el sistema financiero fue el perjudicado y tuvo mucho de culpa, lo que falló fue el supuesto básico de que toda oferta crea su propia demanda. Muchas de las políticas económicas de los últimos años van hacia el impulso de la oferta, de las empresas, siguiendo la 'Ley de Say'; esto incluye a Colombia con sus prerrogativas a las empresas inversoras. Pero, ¿qué hay de la demanda?, ¿qué hay de los incentivos a los consumidores? Ante las preocupantes perspectivas de recaudo de impuestos para este y el próximo año en Colombia y las prerrogativas sobre los impuestos por varios años a muchas empresas, entonces ¿a quién le cobrarán más impuestos? Con una demanda alicaída y con más impuestos al consumo no se soluciona el asunto. Entonces, ¿es posible eliminar exenciones? ¿Es posible cobrar impuestos a los grandes terratenientes? De ser posible, sería lo mejor. La 'racionalidad humana' es otro de los caballitos de batalla de la escuela neoclásica, el problema es que no se le puede pedir racionalidad a los complejísimos instrumentos financieros que reempaquetaron unas hipotecas en E.U. en papeles cuyos supuestos rendimientos eran exorbitantes; esto lo que provocó fue la 'vaca loca' financiera mundial. Entonces, ¿Es racional la especulación de los mercados de valores mundiales? ¿Están basados en alguna lógica del comportamiento del sector real? La racionalidad de la especulación mundial en las bolsas de valores es obtener ganancias rápidas con el menor esfuerzo posible, y el problema es que gran parte de esas altísimas ganancias que provienen de la especulación no retornan al sector real de la economía; están en cualquier 'paraíso fiscal' en el mundo. Fueron tan racionales los complejísimos instrumentos financieros, que se volvieron irracionales y hasta la fecha nadie los entiende. Por otro lado, está el laissez-faire o dejar hacer, el mercado lo puede todo; señor gobierno no se meta regulando los mercados que estos funcionan solos; pero de pronto llega la catástrofe, y el único que puede arreglar el asunto es el papá gobierno. En las buenas funcionamos solos, pero en las malas sí necesitamos de su ayuda; no hay problema los contribuyentes pagarán por nuestros errores en el futuro. La crisis mundial tarde o temprano la pagarán los contribuyentes de las siguientes generaciones. En este mismo sentido, a Adam Smith le debemos la famosa y siempre bien ponderada 'mano invisible del mercado'; el problema es que cuando existen las crisis ¿a quién se le cobra si la mano que provocó esto es invisible? Los invisibles fueron los que causaron la tragedia, aquellos especuladores mundiales, que no tienen nombre, que están disfrutando de las ganancias en islas tropicales, mientras los gobiernos del mundo están que se pegan un tiro tratando de resolver el problema que causaron los primeros. Sólo uno que otro creador de esquemas Ponzi, que es la forma sofisticada de decir pirámides, como Madoff, Stanford y el criollo David Murcia, van a pagar por sus delitos. Esto lo que nos dice es que las mentes creadas para tumbar al prójimo no sólo son subdesarrolladas, ni tampoco las tumbadas. Sin duda gran parte del dinero que no podrán disfrutar estos personajes, debe estar también en paraísos fiscales o puede estar siendo usado por otros en las islas del Caribe. Otra frase famosa se la debemos a Friedman: "la inflación es un problema puramente monetario", la inflación es de demanda, entonces controlemos la demanda con políticas monetarias contractivas; el problema es que la inflación del año pasado no era de demanda, era de oferta, los precios del petróleo, de los commodities, dígase materias primas, y el cambio climático fueron los causantes de gran parte de la inflación mundial; no es más sino mirar el Índice de Precios al Productor (IPP) de la mayoría de países del 2008, en gran de los casos fue superior que el IPC. La mayor parte de la inflación del año pasado fue de costos, como diría nuestro amigo Keynes. Los bancos centrales, incluido el de Colombia, aplicaron políticas restrictivas sobre la demanda cuando la inflación era de costos. Obviamente la demanda mundial cae, lo que presiona los precios de bienes finales a la baja, pero el Índice de Precios al Productor alto; lo que deja a las empresas con baja demanda y elevados costos; problema complicado que se traduce en desempleo mundial. Lo anterior, unido a la crisis financiera mundial es lo que tiene a la economía global en una recesión sin precedentes en ochenta años. Otro fundamento teórico muy conocido y estudiado en las facultades de economía son las 'expectativas racionales': con toda la información disponible en este momento vamos a predecir para el futuro y tomar las medidas adecuadas; esta es la traducción de las expectativas racionales. El problema es cuando la información disponible en este momento está equivocada o parte de supuestos erróneos, como le sucedió a la mayoría de bancos centrales en el mundo el año pasado cuando confundieron inflación de oferta con inflación de demanda y aplicaron políticas contractivas sobre la demanda. Además, cuando hay 'incertidumbre', la información presente no sirve de mucho para predecir el futuro. Por último, cuando los agentes económicos no tienen ni idea de donde están parados, entonces hay 'asimetría en la información'; la mayoría de las familias pobres que se metieron a comprar casas en E.U. es posible que supieran que no iban a poder pagarlas y los organismos hipotecarios como Fredy Mac y Fanny Mae también es probable que supieran que las familias no iban a cumplir con sus obligaciones; pero los siguientes agentes que compraron los famosos papeles hipotecarios, disfrazados de complejísimos instrumentos financieros, no poseían esta información; si la hubieran tenido es factible que habrían evitado meterse en estos sofisticados papeles. También hay asimetría en la información, cuando las familias se meten en deudas y no tienen ni idea que la capitalización de intereses multiplica su deuda en forma exponencial. Esta es una de las causas por las cuales en Colombia se aprobó la reforma financiera y en Estados Unidos se están creando las agencias que protegen al consumidor y usuario del sistema financiero.
Publicación
portafolio.com.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
23 de julio de 2009
Autor
Alejandro Ramírez Vigoya / Profesor de Macroeconomía, Universidad Militar




LES DEROGARON LOS CONOCIMIENTOS


Con los acontecimientos ocurridos en el mundo financiero, mucho me temo que a los economistas neoclásicos les derogaron los conocimientos, tornándose indispensable escribir de nuevo la teoría, pues a juzgar por las circunstancias, las cosas han cambiado de manera tan drástica que los ha vuelto obsoletos. Sin aceptar la dura opinión del profesor de la Universidad de Warwick, Robert Skidelsky, quien en un artículo publicado en El Tiempo dice que "Dejando de lado a unos pocos genios, los economistas son mayordomos intelectuales que sirven a los intereses de los que están en el poder y no observadores vigilantes de la realidad cambiante", no cabe duda de que la forma como se manejó el sector financiero, sin controles, dando al traste con el sistema, es un grave pecado del cual no se salvan los economistas con sus modelos matemáticos; pero tampoco los especialistas en sistemas, convertidos en esclavos obsecuentes de unas máquinas procesadoras de fórmulas y, mucho menos, legisladores y otros profesionales, que no sólo se tragaron el cuento de la libertad total, sino ignoraron el riesgo moral, creyendo que no contaba para enfrentar a unos gerentes ávidos de rentas 'fabricadas' con operaciones sacadas de la ciencia ficción. El convencimiento de que los mercados son más sabios que los seres humanos, condujo a la desregulación de los mercados financieros y a la explosión de las llamadas innovaciones que hizo que resultara 'seguro' pedir prestadas sumas cuantiosas, respaldadas con activos presumiblemente en aumento, pero ficticios al fin de cuentas. Como los neoclásicos están de salida -advierte el profesor-, me tomo la libertad de acudir a la historia de las doctrinas económicas para tratar de ubicar a los mentores en el contexto actual de los acontecimientos. Desempolvando libros, me reencontré con Joseph Schumpeter, quien habló de la decadencia del capitalismo, pese a tener una fuerte aversión a Marx, entre otras razones porque era ferviente devoto de las instituciones del capitalismo, pero contemplaba con alarma las fuerzas engendradas por el propio éxito que, en su opinión, lo llevaban a la destrucción. Schumpeter construyó un sistema teórico para explicar tanto los ciclos económicos como la teoría del desarrollo. El proceso clave del cambio -sostenía- era la introducción de innovaciones y el innovador principal debía ser el empresario. Sin la innovación, la vida económica alcanzaría un equilibrio estático y su flujo circular seguiría los mismos canales año tras año. Desaparecerían el beneficio y el interés y se interrumpiría la acumulación de la riqueza. Todo ello llevaría al estancamiento y la caída del sistema. Para él, el progreso económico se estaba haciendo despersonalizado y automatizado: el negociado y el comité sustituyen a la acción individual, anotaba en su crítica. El empresario ya no tiene la oportunidad de lanzarse a la lucha; se está convirtiendo simplemente en otro oficinista, no siempre difícil de sustituir. Y agregaba: los intelectuales no asumen una responsabilidad directa en los asuntos prácticos; son intrusos que están de paso. No obstante, esgrimen el poder de la palabra hablada y escrita. Su principal oportunidad de autoafirmación es su real o potencial capacidad de molestar. A la luz de esta reflexiones, que apuntaban a darle toda la importancia al capitalismo -medio salvaje, anotaría yo-, no cabe duda de que el sector financiero y bancario en estos tiempos, asimiló muy bien las enseñanzas del conocido economista al punto de haberse convertido en la fuente de las dificultades. Empero, como la historia jamás se repite exactamente, mucho me temo que vamos a pasar de la libertad o mejor del libertinaje financiero, a una etapa de regulación muy fuerte dado que los ciclos como el que acaba de culminar sucumben a la corrupción del poder. De cualquier manera, lo que viene es reescribir la teoría económica. rosgo12@hotmail.com

Publicación

portafolio.com.co

Sección

Editorial - opinión

Fecha de publicación

24 de septiembre de 2008

Autor

Gabriel Rosas Vega Ex ministro de Agricultura

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El ‘sueño americano’ ya no es en Estados Unidos

El incremento de los ingresos en Estados Unidos, en las últimas tres décadas, fue a dar, en su mayor proporción, a los bolsillos del 10 por ciento de la población más rica, alargando por más tiempo de lo esperado la solución al problema de la pobreza. Así lo revela el Instituto de Política Económica (EPI, por su sigla en inglés) de Washington en su informe anual sobre el Estado del Trabajo en Estados Unidos, donde destaca el deterioro del bienestar de la mayoría de la población, como consecuencia de la pérdida de ingresos, agravado por el creciente desempleo. El ingreso de los hogares, que en promedio fue de 52.301 dólares en el 2001, pasó a 49.777 en el 2009. En dicho periodo, el 10 por ciento de la población -con ingresos anuales por encima de 600.000 dólares- capturó el 63 por ciento del aumento de ingresos y, dentro de ese segmento, el uno por ciento percibió el 38 por ciento del aumento de los ingresos, mientras que el 90 por ciento de la gente apenas obtuvo un 9,3 por ciento. Como resultado de ese desequilibrio, la tasa de pobreza subió a casi el 14 por ciento durante el 2009, en promedio, siendo la más afectada la población de origen hispano, cuya tasa se elevó al 25 por ciento. En total, la pobreza contabilizó 30 millones de personas, de los cuales alrededor de la mitad son niños. Al respecto, sostuvo el Instituto, el tema del ‘sueño americano’ es cada vez menos común en Estados Unidos y más probable de alcanzar en otros países. El EPI señaló que, teóricamente, de acuerdo a la proyección de la tasa de crecimiento económico, Estados Unidos debió haber superado el problema de la pobreza hace 25 años. Hasta finales de la década de los setenta, los desequilibrios en materia de ingresos no eran sustanciales, pues el 10 por ciento de la población nunca percibió más de un tercio del total del incremento de los ingresos, durante un periodo que se prolongó entre 1948 y 1979. Los errores de una “pobre política” llevaron al deterioro, afirma el informe. Se indica que, en el caso de la atención de la niñez, mientras el promedio del presupuesto de los países industrializados vinculados a la Ocde es de 3.018 por niño, en Estados Unidos fue de apenas 794 dólares, mientras en Italia era de 1.558 y en el Reino Unido de 3.563 dólares. En cuanto la atención en maternidad, el total de semanas compensadas es de 12 en Estados Unidos, en Italia es de 26 y en el Reino Unido, hasta 39. La pobreza en Estados Unidos afecta con mayor intensidad a la población hispana y negra. Mientras en la década de los ochenta la cobertura en pensiones cubría un 38 por ciento de los hispanos, en el 2009 apenas atendía un 23 por ciento. La población negra redujo su cobertura del 45 al 38 por ciento, y la blanca del 52 al 48 por ciento, en el mismo periodo. En relación con la protección en salud, la población hispana pasó del 45 por ciento en el 2000 al 37 por ciento en el 2009. Entre la población de raza negra el cubrimiento bajó del 56 al 46 por ciento, en tanto que para la población blanca se redujo del 75 al 67 por ciento. Con una fuerza laboral estimada en 118 millones de personas, los trabajadores sindicalizados sólo representan un 14 por ciento del total. Un 55 por ciento está vinculado al sector de servicios, un 21 por ciento al comercio mayorista y un 19 por ciento a las ventas al detal. La industria manufacturera únicamente emplea el 6,9 por ciento de los trabajadores y el de la construcción un 3,6 por ciento. El financiero representa el 7,6 por ciento. 14 por ciento subió la tasa de pobreza en Estados Unidos durante el 2009, especialmente entre los hispanos. GERMÁN DUQUE Especial para PORTAFOLIO Miami

Publicación

portafolio.com.co

Sección

Economía

Fecha de publicación

10 de febrero de 2011

Autor
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¿ACASO EXAGERO?
Después de referirme los días 17 y 18 de agosto al libro de Daniel Estulin, que relata con hechos irrebatibles la forma horrible en que las mentes de jóvenes y niños de Estados Unidos son deformadas por las drogas y los medios de comunicación masivos, con la participación consciente de los organismos de inteligencia norteamericanos e ingleses, en la parte final de la última Reflexión expresé: “Es terrible pensar que las inteligencias y los sentimientos de los niños y los jóvenes de Estados Unidos son mutilados de esa forma.”
Ayer las agencias cablegráficas comunicaban la información ofrecida de un estudio publicado por la Universidad de Beloit, en el que señala hechos que ocurren por primera vez en la historia de Estados Unidos y el mundo, asociados a los conocimientos y costumbres de los estudiantes universitarios estadounidenses que se graduarán en el 2014.
El periódico Granma informa la noticia con lenguaje elocuente:
1º “No llevan reloj para ver la hora, sino que utilizan sus celulares.”
2º “Creen que Beethoven es un perro que conocieron en un film.”
3º ”Que Miguel Ángel es un virus informático.”
4º ”Que el correo electrónico es ‘demasiado lento’,acostumbrados como están a teclear mensajes en sofisticados teléfonos móviles.”
5º ”Muy pocos de ellos saben escribir en cursiva.”
6º ”Creen que Checoslovaquia nunca existió.”
7º “Que las empresas norteamericanas siempre han hecho negocios en Vietnam.”
8º ”Que los automóviles coreanos han circulado todo el tiempo en su país.”
9º ”Que Estados Unidos, Canadá y México siempre han estado ligados por un Tratado de Libre Comercio.”
Se queda uno frío, cuando ve hasta qué punto la educación puede ser deformada y prostituida, en un país que cuenta con más de 8 000 armas nucleares y los más poderosos medios de guerra en el mundo.
¡Y pensar que todavía hay personas cuerdas capaces de creer que mis advertencias son exageradas!



Fidel Castro Ruz              
Agosto 19 de 2010


Saif Kaddafi y yo
Project Syndicate, 2011-04-12
CAMBRIDGE – Hace no mucho uno de mis colegas de Harvard me escribió para anunciarme que Saif al-Islam el-Kaddafi, hijo del dictador de Libia, estaría en la ciudad y quería conocerme. Mi colega me dijo que era un tipo interesante, que tenía un doctorado de la London School of Economics and Political Science (LSE); agregó que me gustaría platicar con él y que tal vez pudiera ayudarle a reforzar su comprensión de cuestiones económicas.
La reunión fue una decepción. Previamente, un ex empleado de la Monitor Company insinuó con delicadeza que yo no debía esperar mucho. Saif traía fotocopias de algunas páginas de uno de mis libros, en las que había garabateado sus notas. Me hizo varias preguntas –sobre el papel de las ONG internacionales, según recuerdo—que parecían bastante alejadas de mis esferas de especialización. Creo que no le causé una gran impresión, pero él tampoco me agradó. Cuando terminó la reunión Saif me invitó a Libia y yo le dije –más por cortesía que por otra cosa—que iría con gusto.
Saif nunca insistió. Yo tampoco. Pero, si hubiera recibido una invitación formal ¿habría ido a Libia a pasar un tiempo con él y tal vez conocer a su padre y sus compinches? ¿Me habrían convencido argumentos como “Estamos tratando de desarrollar nuestra economía y usted nos puede ayudar con sus conocimientos”? En otras palabras, ¿habría yo seguido los pasos de varios de mis colegas de Harvard que viajaron a Libia para intercambiar opiniones con el dictador y darle asesoría –y que recibieron pagos por sus servicios?
En las últimas semanas, los medios han atacado a estos académicos por haberse puesto supuestamente al servicio de Kaddafi. Sir Howard Davies decidió renunciar como director de la LSE, que le otorgó el doctorado a Saif (quien según algunas personas lo obtuvo mediante plagio) y recibió dinero del régimen libio.
Existe la firme opinión de que los académicos y las instituciones que han colaborado con un régimen tan detestable –a menudo alentados por sus gobiernos, sin duda– han cometido un serio error de cálculo. La conducta asesina de Kaddafi durante el levantamiento ha revelado su verdadera naturaleza, a pesar de la postura más moderada que había adoptado en los años recientes. Y el apoyo de Saif al-Islam a su padre indica que no es el reformista liberal que muchos suponían que era.
No obstante, es muy fácil hacer esos juicios a posteriori. ¿Eran tan claras las implicaciones morales de relacionarse con Kaddafi antes de que las revoluciones árabes se extendieran a Libia? O para plantear la pregunta de modo más amplio, ¿acaso es tan claro que los asesores siempre deben mantenerse alejados de los regímenes dictatoriales?
Las universidades de todo el mundo se precipitan para profundizar sus relaciones con China. La mayoría de los académicos no dudarían si se les presentara la oportunidad de reunirse con el presidente Hu Jintao. No he oído muchas críticas con respecto a esos contactos, que se consideran como algo normal y que no genera problemas. Sin embargo, pocos negarían que China es un régimen represivo que trata duramente a sus opositores. Los recuerdos de Tiananmen aún están frescos. ¿Quién puede decir cómo reaccionarían los líderes chinos ante un levantamiento en favor de la democracia que amenazara con debilitar al régimen en el futuro?
¿Y el caso de Etiopía? Yo he sostenido intensas discusiones sobre política económica con el primer ministro Meles Zenawi en Addis Abeba. Debo confesar que he disfrutado esas pláticas más que la mayoría de las reuniones a las que asisto en Washington, D.C. y otras capitales democráticas. No me engaño sobre el compromiso – o falta de compromiso– de Meles con la democracia. Pero también creo que está tratando de que su economía se desarrolle y le ofrezco asesoría en materia de políticas porque creo que puede beneficiar a los etíopes comunes y corrientes.
La disyuntiva a que se enfrentan quienes asesoran a los regímenes autoritarios es similar al viejo problema de la filosofía moral conocido como el dilema de “las manos sucias”. Un terrorista tiene secuestrado a un grupo de personas y pide agua y alimentos para todos. Uno puede negarse con el argumento de que nunca negociará con un terrorista. Pero si lo hace, habrá desaprovechado una oportunidad para ayudar a los rehenes. La mayoría de los filósofos moralistas dirá que en este caso lo correcto es ayudar a los rehenes, aun si de esa forma también se ayuda al terrorista.
No obstante, elegir una medida por el bien común no nos exime de la culpabilidad moral. Nuestras manos sí se ensucian cuando ayudamos a un terrorista o a un dictador. El filósofo Michael Walzer lo expresa de este modo: "Es fácil ensuciarse las manos en la política." No obstante, agrega inmediatamente que ensuciarse las manos así “a menudo es lo correcto”.
A final de cuentas, quienes asesoran a líderes autoritarios no pueden eludir el dilema. Frecuentemente, los líderes solo buscan establecer contacto con ellos para legitimar su gobierno, en cuyo caso los asesores extranjeros simplemente deben alejarse. Pero cuando el asesor cree que su trabajo beneficiará a aquellos a quienes el líder efectivamente tiene como rehenes, está obligado a no negar sus conocimientos.
No obstante incluso en ese caso debe estar consciente de que hay un cierto grado de complicidad moral. Si después de la interacción el asesor no se siente contaminado en cierta medida y algo culpable, probablemente no ha reflexionado lo suficiente sobre la naturaleza de la relación.
Dani Rodrik es profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de Harvard y autor de The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy.
Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz

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